Seth Beamer: «La independencia da a los artistas mucho control»

Mientras algunos artistas quieren hacerse famosos, alcanzar un gran número de reproducciones o tocar en grandes festivales, otros persiguen la autenticidad siendo honestos con su trabajo. Sin embargo, Seth Beamer ha logrado ambas cosas.
«La música siempre ha sido el hilo conductor de mi vida», ha dicho Beamer a Raw Critters.
El cantautor de Denver se ha mudado a Nashville, capital mundial de la música donde la composición es casi una religión. Allí ha encontrado el ecosistema perfecto que le permite trabajar tanto en su proyecto en solitario, después de estar en varias formaciones, como interaccionar con otros músicos con los que colabora encima y fuera del escenario.
«Estar en bandas te enseña a escuchar», ha explicado.
Aunque Seth Beamer ha formado parte de distintos grupos, en 2022 emprendió su carrera él solo con todo lo que eso conlleva: desde componer sin contribuciones a recibir toda la atención escénica y lidiar con las excentricidades de un mercado musical muy competetitivo que debora músicos a la vez que la tecnología les proporciona todas las herramientas para sobrevivir.
«La independencia da a los artistas mucho control», ha destacado Beamer.
Su música se escucha en Spotify, radios, sincronizaciones de la MTV, QuickBooks, Turismo de Colorado y Barrio Sésamo. En su álbum de debut You Can’t Change Me, que incluye su gran éxito The Runaround, puedes escuchar otras pistas redondas como Picture Perfect o Ready To Go, las tres abriendo el álbum antes de dar paso a canciones más introspectivas, como Devil On My Shoulder o uno de mis temas favoritos, además del que le da nombre al disco, The silence.
El trabajo de Beamer hace que «la intencionalidad», esa máxima que parece marcar la carrera de este artista, conviva con la coherencia con la que compone música y letras, con un resultado que gusta a todo el mundo, no porque siga una moda, sino por que están bien hechas, dejan ver su sensibilidad y suenan muy bien.
El disco lo han producido Chris Bebble (Descendents, Rise Against, Alkaline Trio, Radkey) y Randall Kent en los estudios de Colorado The Blasting Room, donde Jason Livermore (Descendents, Rise Against) lo ha masterizado.
Seth Beamer también ha hablado con este medio de su faceta como productor y cineasta, analizando el panorma actual de los vídeos musicales.
El cantautor ha explicado que los vídeos oficiales, que antaño tenían todo el protagonismo, están dejando paso a otros formatos empujados por las plataformas de streaming y las redes sociales.
«El modelo de ‘un gran vídeo por álbum’ ya no siempre tiene sentido», ha dicho. «La clave es la intención», ha añadido. «Los que sobreviven son los que aportan significado, no solo contenido».
El consumo de distintos formatos desde dispositivos móviles a la vez está tranformando la imagen que los músicos proyectan de sí mismos.
«…Such a picture, perfect moment…» como dice su canción.
Pregunta. Cuéntanos cómo empezaste en la música y cómo fuiste dando forma a tu proyecto como Seth Beamer.
Respuesta. La música siempre ha sido el hilo conductor de mi vida. Empecé a tocar la guitarra desde muy joven, me obsesioné con escribir canciones y, bastante pronto, me di cuenta de que no solo quería tocar. Quería entender cómo funcionaban las canciones y cómo lograban emocionar a la gente.
El proyecto de Seth Beamer llegó más tarde, después de años tocando en bandas y colaborando con otros artistas. Es donde todo terminó convergiendo, mi amor por la melodía, los grandes momentos emocionales y la narración honesta. Este proyecto es como una versión más destilada de mí mismo, menos sobre encajar en una escena y más sobre hacer música que refleje el lugar en el que realmente estoy en la vida.
P. ¿Por qué te mudaste de Denver a Nashville, y no a Nueva Orleans o Nueva York? ¿Es Nashville realmente tan importante para los músicos, o tu trabajo como productor y cineasta también influyó en la decisión?
R. Denver me dio muchísimo, y siempre estaré agradecido por esa etapa. Pero Nashville era el siguiente paso natural. Es uno de los pocos lugares donde la composición es realmente el centro de gravedad, y eso para mí es lo más importante.
Aun así, la mudanza no fue solo por la música. Mi trabajo como cineasta y productor también influyó. Nashville está en una intersección muy interesante entre música, medios y emprendimiento creativo. Aquí hay una cultura de colaboración que me resulta muy natural. Es un lugar donde la gente realmente crea cosas, no solo habla de ellas.
P. Antes de centrarte en tu carrera en solitario, formaste parte de Wildermiss y Red Fox Run, y también colaboraste con muchos artistas. ¿Cuánto de todo eso está presente en la música de Seth Beamer, y qué otras influencias o referencias tienes?
R. Esos años me marcaron enormemente. Estar en bandas te enseña a escuchar, a servir a la canción y a dejar espacio para otras voces. Todo eso sigue presente en mi música, incluso si ahora el proyecto lleva mi nombre en la portada.
Me influyen artistas que equilibran emoción y accesibilidad, bandas de principios de los 2000 que sabían escribir canciones grandes, casi himnos, sin perder sinceridad. También siento una atracción fuerte hacia la nostalgia, no en un sentido retro, sino en capturar momentos y sensaciones fugaces antes de que desaparezcan.
P. Háblanos de tu álbum You Can’t Change Me. ¿Cuándo lo escribiste y cómo fue el proceso de darle vida?
R. You Can’t Change Me se escribió a lo largo de unos años de transición, tanto emocional como geográfica. Muchas de las canciones nacieron de momentos en los que intentaba aferrarme a quien era, mientras todo a mi alrededor estaba cambiando.
El proceso fue lento e intencional. Algunas canciones vivieron como demos durante mucho tiempo antes de convertirse en lo que son ahora. Quería que el disco fuera honesto, no demasiado pulido, pero sí poderoso. Es una instantánea de una etapa muy concreta de mi vida, y creo que por eso conecta con la gente.
P. ¿Buscas formar parte de un sello discográfico, o crees que hoy ya no son necesarios?
R. No creo que los sellos estén obsoletos, pero sí que su papel ha cambiado. Para mí, no se trata tanto de necesitar un sello como de encontrar a los socios adecuados.
La independencia da mucho control a los artistas, pero la colaboración y el apoyo siguen siendo importantes. Si un sello entiende la visión y realmente ayuda a amplificarla, puede ser algo muy poderoso. Si no, hoy existen más herramientas que nunca para construir algo sostenible por tu cuenta.
P. ¿Cómo has vivido el impacto de que tu música suene en radio y televisión? ¿Es algo que los artistas deberían perseguir activamente?
R. Escuchar tu música en la radio o en una serie nunca deja de ser surrealista. Es una validación silenciosa. Significa que la canción conectó con alguien lo suficiente como para vivir más allá de ti.
Dicho esto, no es algo que puedas controlar del todo. Los artistas deberían ponerse en una posición en la que puedan ser descubiertos, pero también hay un componente de suerte. Lo mejor es centrarse en hacer un gran trabajo y construir relaciones reales, en lugar de perseguir colocaciones por sí solas.
P. Como artista en solitario, ¿cómo son tus conciertos? Más allá del formato acústico, ¿es fácil contar con otros músicos para acompañarte en el escenario?
R. Mis conciertos pueden moverse en varios mundos. A veces soy solo yo, en un formato íntimo y desnudo. Otras veces es una banda completa, con pistas y una dinámica más grande. Me gusta tener esa flexibilidad: mantiene todo honesto y adaptable a cada sala.
He tenido la suerte de construir una comunidad de músicos generosos con su tiempo y su talento. La colaboración siempre ha sido una parte importante de mi vida, y eso se traslada al escenario siempre que es posible.
P. ¿Cómo están evolucionando los videoclips en un mercado dominado por los singles, y cómo sobrevive el propio videoclip?
R. Los videoclips no están desapareciendo. Están evolucionando. El modelo de “un gran vídeo por álbum” ya no siempre tiene sentido, pero lo visual sigue siendo esencial para cómo la gente conecta con la música.
Estamos viendo enfoques más creativos y modulares: visualizers, contenido breve, clips de actuaciones, fragmentos narrativos. La clave es la intención. Un videoclip no tiene por qué ser caro, pero sí debe estar pensado. Los que sobreviven son los que aportan significado, no solo contenido.
P. ¿Qué opinas de los formatos verticales y de cómo los artistas abordan hoy la fotografía?
R. Los formatos verticales son una realidad, nos guste o no. Han cambiado la manera en que los artistas piensan la imagen, a veces a costa de la longevidad. Una foto que funciona muy bien en Instagram puede no traducirse igual en otros contextos.
Lo que los artistas realmente están pidiendo, aunque no siempre lo expresen así, es flexibilidad. Quieren imágenes que funcionen en distintas plataformas sin perder identidad. Como artista y como fotógrafo, intento pensar en sistemas más que en piezas aisladas, crear visuales que mantengan su intención en cualquier formato, no atrapados por las tendencias.
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